lunes, 30 de abril de 2007

Proyecto de relato "corto": Parte 1

Bueno, al igual que me pasa siempre, lo que en principio quería que durara poco se me está yendo de la mano, así que os voy a poner lo que he hecho hasta ahora y si queréis más pues haré más, si no pues nada xD

I

La lluvia repicaba en los adoquines mientras Galvan corría por las calles de la ciudad. Las saetas le pasaban silbando a escasos centímetros de la cabeza, para estrellarse contra los edificios o, simplemente, caer al suelo una vez perdido el impulso.
Esa noche había una enorme luna llena que iluminaba la localidad. Galvan se deslizaba a través de los callejones, huyendo de las flechas y las espadas de la guardia local. Su túnica oscura le ayudaba a camuflarse entre las sombras, y la capucha le ocultaba el rostro. Los guardias eran rápidos, más de lo que él había esperado. Pero daba igual. Nadie podía capturar a Galvan, y menos de noche. Él lo sabía, los guardias no. Pobres, no sabían lo que les esperaba.
Tras un rato de persecución, la guardia empezaba a notar el cansancio. Al menos, hacía rato que habían dejado de intentar abatirle a distancia mientras corrían. El sujeto de la capucha se movía demasiado como para darle, y menos en movimiento. Los guardias continuaron corriendo y, repentinamente, tras doblar una esquina, la persona a la que habían estado persiguiendo se desvaneció. Una vez fueron conscientes, los guardias aminoraron el paso hasta detenerse. La luz de la luna permitió vislumbrar unos surcos rectos en los adoquines que recubrían la calle. A ninguno pareció extrañarle, a pesar de su peculiar rectitud y si disposición paralela. Avanzaron lentamente, tensando los arcos en busca de cualquier movimiento por los edificios de la calle. Sin embargo todo estaba quieto, muerto.
Galvan les observaba agazapado entre las gárgolas del edificio. Pronto caerían, sólo faltaban unos pasos. “Hay que ser estúpido” pensó “cualquiera con dos dedos de frente se mosquearía si viera esas líneas paralelas en la calzada. Ah, se me olvidaba, los guardias no piensan. Bueno, disfrutemos del espectáculo”. Cuando los guardias entraron en el área cubierta por las líneas del suelo, un adoquín se hundió bajo los pies de uno de los arqueros, son ser éste consciente de lo que pasó. Se oyó un crujido, y unas cuchillas surgieron del suelo para acabar ensartando a los incautos guardias. Uno de ellos, el más rezagado, consiguió salvar su vida, pero al ver su brazo cercenado, entró en pánico y expulsó un aullido de terror. Nada que no pudiera silenciar un dardo.
Galvan guardó su cerbatana y se deslizó hasta el suelo, al tiempo que las cuchillas se desaparecían entre el charco de sangre. Llamó a la puerta del edificio donde había estado encaramado y se puso a apilar los cadáveres de los guardias. Salió un anciano vestido con una túnica blanca, y suspiró al contemplar la escena.
- Galvan, joder, me has dejado todo perdido, esta mañana se había fregado
- No te preocupes viejo, la lluvia lo fregará de nuevo por mí. Solo la guardia es tan estúpida como para meterse de lleno en el Barrio Negro sin tener cuidado de donde pisa. Anda, deja de quejarte y ayúdame con estos cuerpos, que no se mueven solos.
Tardaron un rato en introducir los cadáveres dentro de la casa, pero por fortuna nadie les molestó. Quienes sabían quienes eran no se atreverían a interrumpirlos, y quienes no sabían quienes eran vivían demasiado lejos de allí. Una vez terminaron, Galvan se despojó de su túnica empapada por la lluvia, y se sentó junto al fuego con un jarro de vino. El anciano se situó junto a él y se concentró en las llamas.
- Dime, ¿Cómo es que te has traído a tus amigos hasta aquí?
- Ha sido culpa de Dagas, no sirve para nada. Al muy bruto se le ocurrió sentarse en el piano del señorito. Le dije que saliera por la ventana trasera, así que los guardias no le llegaron a ver y me tuve que tragar el marrón yo.
- Ya veo. Y… ¿habéis hecho lo que debíais?
- Por supuesto viejo, no por ir con un niñato voy a dejar de cumplir mis objetivos.
- Bueno, ya hablaremos mañana acerca de ello. Ahora deberías descansar, pareces agotado después de la carrera.
Tras decir esto, el hombre se levantó y salió de la estancia. Galvan maldijo a Dagas para sus adentros, apuró el vino y se retiró a sus aposentos.

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Salu2

PD: A ver si esto si que sale a un tamaño de letra decente, si no va a ocupar to poco....

3 comentarios:

Manuel Pardo dijo...

Muy bueno, me ha encantado esta frase:
"Quienes sabían quienes eran no se atreverían a interrumpirlos, y quienes no sabían quienes eran vivían demasiado lejos de allí."

Si continuas la historia, sigue posteando. Salu2

DD dijo...

Jajajja sta bastante bien, solo te retokaria un poko en la introduccion el hecho de que las frases sean tan seguidas, (hay cosas como saltos..., añadiria algunos enlaces..) si quieres te hago de editor XDDDDDDDDDD

Pero weno k de momento sta muy bien (ah wtf (where the fuck) esta el relato corto? XD, como mucho llamalo capitulo corto XD)

Yak dijo...

Coincido con Manu y Cres, está bastante bien. Pero nada que ver con la historia del comisario Bermúdez xD