martes, 26 de junio de 2007

Assassin: VI

Tururururururúuuuu!!!! Llegoooooo xD. Tras repasarlo dos o tres veces y hacer algunos retoques en el texto, lo posteo ya, que ya toca. Y sin perder más tiempo porque hoy sólo tengo 3 horas y media de conexión, lo pongo y a correr, ya hablaré de él más tarde

VI
Tras abrir la puerta al final de la escalera de servicio, Galvan se encontró con una pequeña sala cuadrada. En frente suyo vio las escaleras que descendían a los pisos inferiores, de los que se percibía el brillo tenue de las antorchas. En las otras dos paredes se hallaban enfrentadas dos puertas. Una de ellas era grande, pero modesta. El asesino posó su vista en la puerta restante y esbozó una sonrisa.
Sólo podía ser la habitación de Iaskel. Nunca antes había visto una puerta tan ornamentada. El oro bañaba todo el marco y describía intrincados dibujos sobre la superficie de una madera extraordinariamente cara, probablemente traída de algún lugar remoto. Además de las curvas doradas, numerosas piedras preciosas se hallaban incrustadas por toda la puerta, así como un par de dragones de plata, enfrentándose en posición desafiante.
Galvan se aproximó a la puerta y asió el pomo, para comprobar que estaba cerrada con llave. Extrajo dos pequeñas varillas metálicas de un bolsillo de la túnica y las introdujo en la cerradura de la puerta. Lo que la mayoría de la gente no sabía era que generalmente las puertas más grandes eran las más fáciles de abrir, pues solían traer consigo grandes cerraduras donde resultaba más sencillo maniobrar con la ganzúa. Tras un rato tanteando en la cerradura, finalmente emitió un pequeño chasquido, y la puerta empezó a girar sobre sus goznes. Afortunadamente, la puerta estaba sometida a un esmerado mantenimiento, por lo que no emitió ningún chirrido cuando el asesino la abrió lo suficiente como para deslizarse dentro de la habitación.
Tras cruzar la puerta, Galvan se encontró en una pequeña salita contigua a la cámara principal. Ricos tapices con motivos de caballeros y dragones decoraban las dos paredes laterales, y frente a la puerta principal se hallaba un arco de piedra negra comunicaba con la habitación principal.
El asesino avanzó lentamente y traspasó el arco, para entrar en la sala principal de los aposentos. Todo se encontraba perfectamente iluminado por la luz que emitía la gran chimenea en el otro extremo de la habitación. A su izquierda se alzaba la cama, ricamente decorada con una cabecera bañada en oro y adornada con figuras en plata. En el extremo de la cama, dos estrechos postes de madera finamente esculpidos se unían con la base sobre la que reposaba el colchón. Junto a la cama, pegados a la pared, se hallaban dos enormes estanterías cubiertas de gruesos volúmenes antiguos. En la pared opuesta se hallaba otra estantería, así como dos cómodos butacones separados por una mesita, también abarrotada de libros.
En frente de Galvan, junto al fuego, se encontraba un pequeño escritorio, acompañado de una silla extrañamente modesta en comparación con la desmesurada decoración del resto de la sala. Sobre ella se distinguía una oscura silueta recortada contra la luz de las llamas, aparentemente concentrada en algo del escritorio. Tras unos instantes, la figura se enderezó.

- Me preguntaba cuando vendrías – musitó la silueta. El asesino, sorprendido, no pudo contener una sonrisa. Se quedó donde estaba, atento al mínimo movimiento. – Vaya, vaya. La verdad, esperaba que tardaran un poco más en hacerlo, pero supongo que es inevitable.

Iaskel se incorporó y se dio la vuelta. Sus ojos refulgieron en la oscuridad, clavándose en el rostro de Galvan. El actual Regidor había nacido con unos ojos un tanto extraños, diferentes a los de los demás; el iris era de un color rojo brillante, que incluso emitía cierto brillo en la oscuridad. Por ello, muchos se habían opuesto a su nombramiento como Regidor, alegando que sus ojos significaban influencias demoníacas. Sin embargo, tras la misteriosa muerte de uno de estos protestantes, las ganas de protesta cesaron.
A diferencia de la mayoría de los nobles, Iaskel contaba con un torso esbelto y musculoso, resultado de un continuo entrenamiento físico. A pesar de su ya avanzada edad, el Regidor mantenía un aspecto formidable, con sus casi dos metros de estatura. Tenía un austero corte de pelo, sencillo y funcional. En ese momento llevaba una cómoda túnica blanca sin mangas, con una corona de cuatro puntas bordada en el pecho, que simbolizaba su cargo de Regidor.

- Ha llegado tu hora, Iaskel.
- Oh, ¿eso crees? Te veo muy confidente, mi querido asesino. Veamos de qué eres capaz.
- Haz lo que quieras, pero eso sólo te servirá para alargar unos minutos más tu existencia. No volverás a ver la luz del día.
- Entonces, lucharé por ese escaso tiempo.

El Regidor desenvainó una espada que yacía sobre la mesa. Un pequeño cuchillo salió de la mano de Galvan en dirección al rostro de Iaskel, pero en el último momento fue desviado por la hoja de la espada.

- Tsk, yo que quería irme ya… - el asesino, sonriente, estiró repentinamente sus brazos. Por encima de las manos, surgieron unas largas cuchillas de las mangas de la túnica. – Hmm, hace mucho que no las uso, pero supongo que no tendré ningún problema – Alzó los brazos, expectante – Si esto es lo que deseas, adelante.

Iaskel levantó lentamente la espada, y se puso en guardia. Al ver que su contrincante no parecía toma la iniciativa, alzó la espada y cargó contra él. Galvan esquivó fácilmente su ataque, rodando a un lado. El Regidor notó un corte en la pierna y se dio rápidamente la vuelta para encarar de nuevo al asesino, ignorando la punzada de dolor. Se acercó y lanzó una lluvia frenética de golpes contra su adversario, que Galvan esquivó y desvió fácilmente. Iaskel retrocedió momentáneamente, lo justo para recuperar el equilibrio, y describió un tajo horizontal con la espada. El asesino consiguió agacharse justo a tiempo para no ver su cabeza desprendida de su cuerpo. Aprovechó el hueco abierto en la defensa de su enemigo y lanzó un tajo ascendente con la cuchilla izquierda que hizo aparecer un hilillo rojo a través de la túnica de Iaskel, quien retrocedió para recuperar el aliento. Volvió a colocarse en guardia y fijó la vista en su enemigo.
Esta vez fue Galvan quien cargó. Atacó con las cuchillas en dirección a la cara del Regidor, quien apenas pudo desviarlas con un golpe de espada. El asesino continuó con un aluvión de golpes que parecían provenir de todas direcciones, ante lo que Iaskel no pudo hacer más que retroceder, mientras centraba sus esfuerzos en repeler las cuchillas de su enemigo con la espada.
El Regidor divisó un brillo rojo en su brazo izquierdo y descubrió un fino corte en su hombro. Avanzó lentamente de nuevo, y descargó la espada contra el atacante. Este golpeó con la parte plana de la cuchilla izquierda la hoja de la espada, que se desvió y cayó a unos milímetros de su hombro. Inmediatamente, Galvan lanzó la cuchilla derecha contra el hombro de Iaskel, quien giró y esquivó el golpe. El asesino cargó su peso en su pierna derecha y levantó la izquierda, propinando una fuerte patada que empujó a Iaskel hasta la cama, con la que tropezó y cayó sentado encima, jadeando. Había perdido momentáneamente la respiración debido al fuerte golpe recibido en el torso.

- No me digas que esto es todo lo que puede hacer el gran jefazo de la ciudad – el asesino se enderezó – ya que me has hecho sacar a mis pequeñas, suponía que presentarías un desafío respetable. ¿Va a acabar tan pronto la diversión? – A pesar de la actividad, la excelente forma física de Galvan hizo que ni siquiera alterara su ritmo de respiración.

Galvan logró justo lo que pretendía. Iaskel se levantó de la cama, con la cara convertida en una máscara de ira. Asió la espada firmemente con la mano derecha. Aún jadeando debido al cansancio que empezaba a acusar, arrancó uno de los postes de madera al pie de la cama con la mano libre, y lo lanzó contra su adversario. Galvan cogió fácilmente el poste con la mano, y lo lanzó a la chimenea crepitante.

- Vaya vaya, el vejete está que pierde los nervios. Encima, con este ritmo, seguro que luego te dolerán los huesos.

Iaskel respiraba agitadamente. Sus brillantes ojos rojos llenos de odio estaban clavados en el rostro del asesino, que seguía con la misma sonrisa siniestra. Levantó la espada en alto y avanzó rápidamente.

- ¡Muere! – Gritó mientras lanzaba estocadas desesperadas y fácilmente predecibles - ¡Maldita sea, muere de una vez! ¡No conseguirás acabar conmigo!

El asesino esquivó sus golpes con facilidad y, cuando vio flaquear la defensa de su adversario, se agachó y cargó con el hombro contra su pecho. Iaskel salió disparado y chocó contra la pared, manteniendo sujeta la espada a duras penas. Los chorros de sudor empapaban su pelo y corrían por su cara, nublando la visión. Se limpió la cara con el dorso de la mano y volvió a alzar la espada.
Cargó de nuevo contra Galvan. Al ver el golpe descendente de su adversario, el asesino levantó las cuchillas y las cruzó frente a su cuerpo. Cuando chocaron los metales, Galvan separó violentamente sus armas, que empujaron la hoja de Iaskel. El Regidor separó los brazos para mantener el equilibrio, dejando el torso al descubierto. El asesino no lo dudó un momento y lanzó su brazo derecho al pecho de Iaskel, que quedó ensartado a la altura del corazón. El cuerpo quedó inerte, descargando todo su peso en la hoja de Galvan. Este apoyó un pie en el pecho de Iaskel y empujó, lanzándolo contra el suelo.
El asesino miró unos instantes el cuerpo inmóvil del que había sido el Regidor de Fuertegris. Se acercó a la cama para limpiar las cuchillas manchadas de sangre y las volvió a guardar dentro de la túnica.

- Es una pena, no lo hacía del todo mal – Galvan miró una última vez el cadáver de Iaskel y salió silenciosamente de la habitación.

Una vez fuera del torreón principal, el asesino escrutó la oscuridad en busca de posible vigilancia. Sólo vio a los guardias de la entrada al patio de la fortaleza y de la entrada al torreón principal, varios de los cuales dormitaban apoyados en los muros. Las pocas antorchas que habían iluminado antes el patio se habían extinguido, permitiendo a Galvan mayor libertad de movimiento.
Cuando llegó al muro, tardó un poco en dar con la cuerda que antes había dejado. Una vez la tuvo en su mano, escaló lentamente, con cuidado de no hacer ningún ruido. Arriba seguía sin haber guardias, pues probablemente se habrían reducido o suspendido las patrullas a lo largo de la muralla. Descolgó el garfio y volvió a asegurarlo, esta vez en la cara exterior de la muralla. Descendió y desenganchó el garfio para volver a guardarlo.
La larga paz de la que disfrutaba Fuertegris había supuesto un exceso de confianza por parte de toda fuerza de seguridad. En el caso de la fortaleza, el número de Altos Guardias se redujo a poco más de la mitad, y la actividad de éstos, sobre todo de noche, había descendido drásticamente, llegando a quitar ciertas patrullas consideradas innecesarias en tiempos de paz, así como una reducción general del número de efectivos situados en las entradas importantes. Todos estos factores habían supuesto cierto incremento en el número de robos y asesinatos en lugares anteriormente considerados inaccesibles, lo que derivaba directamente en un aumento de trabajo para asesinos como Galvan.
Por las calles de la ciudad se podía ver la misma escena de todas las noches. Misteriosos hombres encapuchados que nadie se atrevía a molestar deambulaban por las calles, hombres borrachos describían curvas de vuelta a su hogar, y los burdeles y tabernas emitían un poco de luz y muchos gritos al exterior de las calles. Galvan se colocó la capucha mientras se dirigía al Barrio Negro, asegurándose de que nadie le seguía.
Cuando por fin entró en las primeras calles del barrio debían de faltar apenas un par de horas para el amanecer. Tras girar en un par de esquinas, entró en la calle que buscaba y se dirigió a uno de los edificios, con el techo poblado de gárgolas. Llamó a la puerta con una peculiar secuencia de toques, y en unos momentos, un anciano le abrió la puerta en silencio. Intercambiaron miradas de entendimiento, y el asesino entró en la casa.
Una vez dentro, se quitó las botas y cogió un jarro de cerveza que había en la mesa. Se sentó al fuego, estirando las piernas mientras bostezaba. El anciano cogió una silla de la mesa y se sentó junto a él, expectante.

- ¿Sabes? – Dijo Galvan – Tengo que comprarme un caballo, estas caminatas por la ciudad de noche son agotadoras. – Miró al anciano, que le observaba con gesto de incredulidad – Está hecho. – musitó, y bebió un largo trago de cerveza.

El anciano suspiró en un gesto de alivio y relajó los músculos. Cerró los ojos y miró al techo, respirando profundamente.

- Con el dinero que pagarán por este trabajo, tendremos para mantenernos al menos un año. Podrás tomarte un descanso.
- ¿Y dejar que mi dinero se lo lleven otros? Ni lo sueñes, viejo. Además, dedicarse a esto es tremendamente divertido – dijo Galvan con una sonrisa entre trago y trago de cerveza. – Si no te importa, quiero dormir un poco. En un rato amanecerá y quiero estar descansado para mañana.
- Claro, mañana hablaremos.

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Galvan cruzó la puerta de entrada y encontró a Pyp y a Dagas jugando con un par de dados en la gastada mesa de madera. Saludó con un gesto y fue a su habitación a dejar lo que había comprado esa mañana. Después, volvió a la sala principal y se sentó al lado de los muchachos.

- ¿Cómo va? – preguntó el asesino mirando los dados con desinterés.
- Le llevo ganados diez juegos seguidos – comentó Pyp esbozando una enorme sonrisa.
- Vaya, hasta en esto eres malo, Dagas. La próxima vez, creo que me llevaré a Pyp conmigo cuando tenga trabajo. – Los tres echaron a reír.

Había pasado poco más de un mes desde la noche en que se infiltró en la fortaleza para acabar con Iaskel. Tras unos días de intenso alboroto, el nuevo Regidor fue nombrado y la guardia se encargó de reprimir los disturbios en la ciudad. Algunos miembros de la Alta Guardia fueron relevados de su cargo y enviados a prisión, acusados de permitir a un asesino entrar y salir de la fortaleza a sus anchas. Gracias a esta limpieza de plantilla, Solmor consiguió ascender algunos puestos, hasta convertirse en el ayudante del segundo al mando. En todo ese tiempo, debido al revuelo general, Galvan no había tenido ningún nuevo encargo.

- Por cierto Galvan – dijo Dagas. Al ver la expresión interrogante del asesino, se dio la vuelta y sacó un pequeño paquete de un cajón. – Recogí esto ayer por ti. – Galvan cogió el paquete, sopesándolo.
- Por fin – comentó mientras una sonrisa se dibujaba en su cara. – Ya creía que la gente de esta ciudad había perdido las ganas de matar.

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domingo, 24 de junio de 2007

I am back

I am back, there's a new chance for me, and all my memories are gone. I can feel, what's happening to me, and the mirror will burst!
Terminó. Ayer llegamos del viaje a Mallorca para comenzar el verano de verdad. Antes de que se me olvide: Manu, la razón por la que no hemos contestado no se llama World of Warcraft, sino Mallorca. Es posible que no te enteraras, pero nos hemos ido todos una semanita de viaje de fin de curso a esa isla llenita de alemanes.

Y para hacer corto el spam, sólo me queda decir que postearé mañana (espero) AssassinVI, y dentro de poco otro proyecto (este de un sólo capítulo) que será básicamente 300 en versión guiri+valencianos (los que no sepáis de qué va la movida, ya os enteraréis). Nada más que decir, tan sólo que el motivo de una más que posible reducción del número de entradas sí será a partir de ahora el WoW, porque esta noche entraré en una guild en condiciones (por fin) y tengo mucho trabajo por delante.

Salu2

PD: El que haya leído el post me debe un euro y medio xD

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lunes, 11 de junio de 2007

Huele a verano

Sí, esa sensación me da. Hace poco me di cuenta de que ya huele a verano. No sé cómo describir esa sensación, sólo sé que me dio ya el miércoles pasado. Quizá fue por la partida de cartas (una actividad de ocio, y, como tal, asociada al verano) o quizá no, no lo sé.
Con el verano vienen muchas cosas, diferentes para cada uno, pero a la vez comunes para todos. Viene el tiempo del vicio indiscriminado, viene el tiempo de quedar más frecuentemente con tu pareja, viene el tiempo de cocerse a fuego lento esperando a ese 133 que nunca viene, y viene el tiempo de ver a tus amigos y poder hablar con ellos de algo que no sean los problemas de óptica o lo gañán que es el profesor de filosofía.


Este verano que se aproxima va a ser un verano especial para todos nosotros, porque, aparte de ser el más largo, separa dos etapas. Acabamos el colegio, y con él muchas de esas indeseables asiganturas rezumantes de cultura general. Sin embargo, al año que viene, para casi todos, llega la universidad. Ese sitio que es megaguay porque somos ya mayores. Ah, amigo, qué ilusos somos. La universidad puede tener sus aspectos positivos, pero en lo que respecta a los estrictamente docentes, podéis prepararos para sufrir, y mucho, sobre todo los que, como yo, haremos una ingeniería. El primer año que nos espera a prácticamente todos va a ser un jodido infierno, algo que reconocen hasta los mismos profesores. Y todo este pequeño pequeño sufrimiento (con el permiso de Medicina) parece amplificarse en las ingenierías. Pero vale ya de hablar del sufrimiento que nos espera, que ese no es el motivo de la entrada.
El verano, qué gran estación. Todos nos cagamos en el verano porque en verano hace un calor que te mueres, y da pereza hasta ir a la piscina. Hasta hay gente "no, si yo prefiero el otoño/invierno". Espera que me ria, hahahahaha. Y UNA MIERDA. Aquí, las estaciones vienen con todo lo que implican. Si prefieren el invierno, prefieren las clases a las ocho de la mañana, prefieren el frío que te mueres, prefieren ir a clase de noche, prefieren... Nada, una vil mentira. No creo que nadie tenga los huevos de preferir algo al verano si consideramos todo lo que la estación implica, nadie.
Por último voy a decir adiós a todo lo inservible que me han enseñado a lo largo de los años en los distintos colegios: adiós a la filosofía, adiós a la literatura, adiós a la historia, y adiós a todo lo demás. Bueno, se me han acabado las ideas, sólo me queda citar a Mr. Brightside como fuente obvia de inspiración de este último párrafo.

¿Y vosotros, no oléis el verano?

Salu2

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viernes, 8 de junio de 2007

Lyrics VI

Y aquí está de nuevo el post de lyrics que precede al capítulo de Assassin! xD
Esta vez si que he sido capaz de encontrar una canción en inglés y otra en españos que me han convencido lo suficiente como para ponerlas.
Recordad, sólo podéis responder a una por persona, y hay que poner título-artista-disco-año
Suerte!

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I was what I thought, that's what I thought I was
Nothing's very new, but who cares about that now
Mankind, tower lift, not giving up the faith
My head is so unplugged, i just don't get this

*Just don't bring me down
We have to get through
We are not trying to get it right
We are just dying to hold it tight
Just can't give you up
We have to get through
Nothing I can give in now
What a good day

Ash, dust, beautiful face, tied up both of my hands
Breaker falls too soon but kind of boring now
Mars falls, devastate and over-cooked bacon
My head is so confused, I just don't get this

*

Now I want to be out here
Stupid, wise, proud, ashamed
Well you know how much it will cost you getting back
Unnecessarily jumping around like a frog
If something's going wrong it's none of your concern
The water is about to blow unsocial smiley face
There's nothing I can do, I just don't get this

*
___________________________________________________

Se me acaba el argumento y la metodología
Cada vez que se aparece frente a mí tu anatomía
Por que este amor ya no entiende
De consejos, ni razones
Se alimenta de pretextos
Y le faltan pantalones
Este amor no me permite estar en pie
Porque ya hasta me ha quebrado
Los talones
Y aunque me levante volveré a caer
Si te acercas nada es útil
Para esta inútil

*Bruta, ciega, sordomuda,
Torpe, traste, testaruda,
Es todo lo que he sido
Por ti me he convertido
En una cosa que no hace
Otra cosa más que amarte
Pienso en ti día y noche
Y no se como olvidarte

Cuántas veces he intentado
Enterrarte en mi memoria
Y aunque diga ya no más
Es otra vez la misma historia
Porque este amor siempre sabe
Hacerme respirar profundo
Ya me trae por la izquierda
Y de pelea con el mundo
Si pudiera exorcizarme de tu voz
Si pudiera escaparme de tu nombre
Si pudiera arrancarme el corazón
Y esconderme para no sentirme nuevamente

*

Ojerosa, flaca, fea, desgreñada,
Torpe, tonta, lenta, necia, desquiciada,
Completamente descontrolada
Tu te das cuenta y no me dices nada
Ves que se me ha vuelto
La cabeza un nido
Donde solamente tu tienes asilo
Y no me escuchas lo que te digo
Mira bien lo que vas a hacer conmigo

*

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jueves, 7 de junio de 2007

Cositas

El reloj marca las 23:00, y me dispongo a escribir una nueva entrada en mi querido País del Chocolate mientras oigo de fondo So we'll fight against the wind for the glory of the king to defeat the evil enemies, and we'll ride with our lord for the power and the throne in the name of Holy Thunderforce. Fragmento (estribillo concretamente) perteneciente (obviamente) a la excelente Holy Thunderforce, una de las obras maestras de Luca Turilli. Y soy consciente de que no os importa una mierda lo que estoy diciendo, pero he dicho "vamos a hacer una entrada con una longitud decente". Y como no tengo la mente suficientemente despejada como para contaros mis inquietudes sobre algún tema filosófico, pues es lo que hay

Me alegra deciros que hace escasos minutos he terminado el capítulo VI. De alguna manera, estos últimos días he encontrado más tiempo del normal para escribir. Tiempo que no he dudado en aprovechar para terminar el capitulillo. Al final, ha ocupado tres páginas y casi media, lo que se traduce en un poco menos del doble que el capítulo III (el largo que sale Bermúdez). ¿No está mal, no?
Y os preguntaréis por qué narices no lo he publicado y me dejo de SPAM absurdo. Pues bien, tengo la idea estúpida (que creo que ya la comenté anteriormente) de querer separar los capítulos con algunas entradas de por medio. Además, para no romper el esquema, antes de postear el capítulo van las Lyrics VI ;)
Bueno, paso de meter más spam de temas que os sudan un pie. Sólo diré que quedan 16 días para que las Outlands tiemblen ante el retorno del druida más poderoso que se ha visto nunca (xD)

Salu2

PD: Como pago por la historia de Assassin, os animo a encontrarme una novia (ahora que parece que todos tienen) que me quiera mucho, que sea de buen ver y que tenga muchísimo dinero que quiera gastar en mí (eso último es opcional, pero se valorará positivamente)
PD2: Joder, maldita Holy Thunderforce...

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miércoles, 6 de junio de 2007

De pruebas

Bueno, esta entrada más que nada es una entrada-experimento, para comprobar que, aún sin tener ni zorra de HTML, he podido conseguir hacer posts con un "Read more" para que no deformen demasiado el formato del blog. Ahora sólo tenéis que darle al botoncito, y debería abriros el post entero
Vale, aquí es donde va el resto de la entrada. Si estáis leyendo esto, y lo estáis haciendo "fuera" de la página principal de mi blog quiere decir que el experimento ha funcionado. Si no es así, quiere decir que algo va mal.
Por cierto, aprovecho para dar gracias por la inestimable ayuda prestada por HeadlessDevil, que ha sabido aguantar con paciencia mi ineptitud en este tipo de temas y me ha facilitado las soluciones como buenamente ha podido^^
Salu2


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domingo, 3 de junio de 2007

Assassin: V

Y aquí llega el esperado quinto capítulo de las andanzas de Galvan! Finalmente, ya casi puedo asegurar que esto contará con tan sólo seis capítulos. Eso sí, el sexto seguramente será larguillo, supongo que más o menos como el tercero, quizá un poco más.
Con respecto a la continuidad de la historia, por supuesto que me gustaría continuarla, pero necesito pensar en algún nuevo embrollo, posiblemente algo nuevo, fuera de los encargos, para no encasillarlo en un "me encargan, al final lo peto, me encargan, al final lo peto..."
Pondría aquí más cosas, pero se me ha olvidado lo que iba a escribir mientras volvía de casa, y además es muy tarde para ponerme a pensar... A ver si mañana le meto caña y termino el VI, que nunca encuentro tiempo (lo que es tiempo por supuesto que tengo, pero de alguna manera abro el FireFox y se va esfumando lentamente, no sé, es algo muy raro...)
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V

Las pesadas rocas de la muralla brillaban con la luz tenue de la noche. A sus pies, una sombra se deslizaba sigilosamente pegada a la muralla sin hacer el menor ruido. Llegado a un punto, se detuvo y alzó la vista, contemplando la enorme mole que se alzaba ante él.

Si la información que Solmor le había proporcionado era precisa, Galvan se encontraba en el punto menos vigilado de toda la muralla. Miró a su alrededor para cerciorarse de que no había nadie que pudiera molestarle, y se dispuso a trepar.

Debido al paso de los años, la argamasa que se había utilizado para proporcionar solidez al muro se había desgastado, y por lo tanto era fácil de penetrar con un buen cuchillo. Armado con dos dagas, el asesino trepó lentamente, agarrándose en los puntos donde la argamasa estaba más resquebrajada. Mientras, se apoyaba con los pies en las rendijas entre las grandes rocas. El ascenso era difícil, y le costaría dos de sus mejores dagas, pues necesitaba unos aceros de calidad si no quería que se doblaran o rompieran bajo su peso. Pero, con lo que iba a ganar, tendría para comprar un buen puñado de dagas.

Tras un rato, finalmente llegó a la cima y se subió a una almena para saltar al pasillo en la cima de la muralla. Para su fortuna, no parecía haber nadie por esa zona. Se detuvo unos momentos para recobrar el aliento, y prosiguió su marcha. Aseguró su garfio a una de las almenas del otro lado de la muralla y se deslizó sigilosamente hasta el suelo. Había conseguido hacerse con un garfio y una cuerda grises, con un tono muy similar al de las rocas de la muralla. A no ser que tropezaran con el garfio no darían con él, y podría volver a utilizarlo para escalar la muralla una vez hubiera terminado.

Se dio la vuelta y contempló el patio, apenas iluminado por unas pocas antorchas colgadas de las paredes de los edificios que circundaban la torre central. Dado el escaso número de éstas, sería sencillo moverse entre las sombras y pasar desapercibido. Atisbó a los guardias apostados en las enormes puertas de madera que permitían el acceso al patio desde el exterior, así como la pareja que guardaba la entrada a la torre. Tendría que volver a trepar, pero al menos esta vez sería más fácil.

Llegó hasta la parte trasera de la herrería, adosada al torreón principal. Se subió ágilmente a una enorme caja, y desde ahí trepó hasta el tejado. La primera ventana del tejado quedaba a tan sólo un par de metros de distancia. En ese momento agradeció el haber decidido llevar dos garfios esa noche por si perdía uno. Apuntó y lanzó, y la punta metálica se introdujo por el estrecho ventanuco. Tiró firmemente para asegurar la sujeción y subió lentamente por la cuerda.

Una vez arriba se encontró en un estrecho pasillo. Mientras examinaba el entorno, una puerta se abrió a su espalda, y Galvan se giró para descubrir la figura de un Alto Guardia escrutando la oscuridad.

- ¿Quién anda ahí? – Preguntó el corpulento guardia - ¡Identifícate!
- Shhh ¿No ves que vas a despertar a la gente? Se enfadarán mucho si lo haces, no me gustaría estar en tu pellejo si carga contra tí una de esas vacas llenas de joyas.

La cara congestionada del guardia mostraba una expresión llena de ira. Desenvainó una espada corta, adecuada para la lucha en un espacio reducido, pero se quedó en su sitio, expectante, a esperar la reacción del intruso. Dio un respingo cuando el asesino lanzó una carcajada. Acto seguido, vio un reflejo plateado en la mano del invasor, y ya no vio nada más.

Galvan se acercó al cadáver del guardia tendido en el suelo y recogió su daga, hundida entre los dos ojos del hombre. “Menuda mierda”, pensó. “¿Ahora dónde meto esto?”. Abrió una de las puertas del pasillo y descubrió un pequeño aseo provisto con un canal directo a las cloacas. “Joder, demasiado estrecho. Bueno, mejor aquí que en el pasillo. Además, dentro de poco tendrán cosas más importantes de las que preocuparse”.

Por lo que sabía, los aposentos de Iaskel se encontraban casi en la cima de la torre, debajo de la pajarera. Afortunadamente, una de las puertas del estrecho pasillo en el que se encontraba daba a una estrecha escalera de caracol, probablemente usada por el servicio. Todo lo que no fuera a ser transitado por los residentes del lugar era lo más compacto posible, para así poder extender al máximo sus habitaciones. “Hasta para eso son rancios” pensó el asesino a medida que ascendía sigilosamente por la angosta escalera.

La escalera terminó antes de lo que esperaba, dando a un pasillo, también estrecho, desde el que se vislumbraba una puerta al otro extremo. Cuando llegó, la atravesó y se vio sumido en la más profunda oscuridad, con apenas un par de rendijas de luz de las puertas que daban al nuevo pasillo en el que acababa de entrar. Avanzó a través del pasillo, pero no encontró rastro de la puerta que daba a la habitación de Iaskel. Debido a la oscuridad, tardó un rato en encontrar otra puerta perteneciente a los pasillos del servicio, donde era mucho más fácil pasar inadvertido.

De pequeño, Galvan había trabajado como criado en la fortaleza. Su padre había sido el jefe de cocina y le había conseguido el puesto privilegiado de criado del Regidor. Por ese entonces Iaskel no era más que un avispado joven de la corte, y el puesto que ahora ocupaba lo ostentaba un bondadoso anciano. Demasiado ingenuo para ser Regidor, se dejaba engatusar por las promesas y ofrendas de los jóvenes que aspiraban a su puesto. Una noche, el padre de Galvan apareció muerto, víctima de una brutal paliza. Galvan tuvo la oportunidad de ver la cara del único hombre que podía haber acabado con la vida de su padre. Más tarde, sería su primera víctima. Cuando su padre fue asesinado, Galvan decidió escapar del castillo, y encontró refugio en el Barrio Negro, en el hogar de un anciano que le enseñó el arte de la muerte.

Suspiró, intentado recordar que ruta debía seguir para llegar al piso superior. Se habían remodelado ciertas partes del castillo al ascender Iaskel al puesto de Regidor, y parecía encontrarse en una de ellas. Tendría que abrirse paso explorando las rutas de los nuevos pasillos del servicio. Tras entrar en un nuevo pasillo, encontró otra escalera ascendente que no dudó en tomar.

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Por cierto, sobre el tema de que alguna lyrics (como la V) aparecen como si fuera un gigantesco link cuando pasas el ratón por encima, creo que he descubierto por qué es. Resulta que si pongo lo de "Edición de HTML" me sale ahí una parrafada bastante enorme que por supuesto no tengo ni pajolera idea de lo que significa.
Por cierto, y animo a todos a intentar leerse el relato, que está muy bien hombre, así podéis opinar y participar con críticas constructivas xD

Salu2

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viernes, 1 de junio de 2007

Lyrics V

En principio, iba a poner una en inglés y otra en español, pero no he encontrado ninguna en español. También, en principio, iba a subir la canción con la mierda esa que me puso crespo, pero el programita de los cojones no le apetece conectarse al servidor, así que os la imagináis, o me decís una manera más facil de hacerlo (que seguro que la hay). Bueno, nada más que alegar
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I've got the power to fly into the wind
The power to be free to die and live again
This power's like fire, fire loves to burn
Make the world a grave of ashes in an urn
The power in the darkness to see without my sight
Walk among the living free of wrong and right
The power of the magic the power of the spell
Not to serve in Heaven but one day to rule in Hell

Power the power the power

This power's greater than love and of hate
This is the power of will and of fate
The power to kill the power to feel
The power of blood the triumph of steel
Greater that the power of a priest or a sinner
The power to defy to fight and be the winner
The power of the demons spirits I command
Always by my side to serve the master's plan

Power the power the power

None can fight the power none can fight the wind
Secrets of all life and death are carried there within
Call out to the power of the darkness and light
Have dominion of the earth be lord of all the night
Kill all those who stand against you look into their eyes
Drink their blood and laugh as they pay for all their lies
Piss upon their graves then cast a final spell
Fly into the night and one day meet in Hell
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Por cierto, ya está listo el capítulo V de Assassin, seguramente lo postearé mañana. Parece ser que al final sólo contará con 6 capítulos, siempre abierto, por supuesto, a una posible continuación en el caso de que me pique el pie y decida escribirla. O eso o me pagáis xD que os proporciono literatura de la más alta calidad y encima gratis^^

Salu2

PD: Ya solo quedan 22 días...

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