Assassin: V
Y aquí llega el esperado quinto capítulo de las andanzas de Galvan! Finalmente, ya casi puedo asegurar que esto contará con tan sólo seis capítulos. Eso sí, el sexto seguramente será larguillo, supongo que más o menos como el tercero, quizá un poco más.
Con respecto a la continuidad de la historia, por supuesto que me gustaría continuarla, pero necesito pensar en algún nuevo embrollo, posiblemente algo nuevo, fuera de los encargos, para no encasillarlo en un "me encargan, al final lo peto, me encargan, al final lo peto..."
Pondría aquí más cosas, pero se me ha olvidado lo que iba a escribir mientras volvía de casa, y además es muy tarde para ponerme a pensar... A ver si mañana le meto caña y termino el VI, que nunca encuentro tiempo (lo que es tiempo por supuesto que tengo, pero de alguna manera abro el FireFox y se va esfumando lentamente, no sé, es algo muy raro...)
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Si la información que Solmor le había proporcionado era precisa, Galvan se encontraba en el punto menos vigilado de toda la muralla. Miró a su alrededor para cerciorarse de que no había nadie que pudiera molestarle, y se dispuso a trepar.
Debido al paso de los años, la argamasa que se había utilizado para proporcionar solidez al muro se había desgastado, y por lo tanto era fácil de penetrar con un buen cuchillo. Armado con dos dagas, el asesino trepó lentamente, agarrándose en los puntos donde la argamasa estaba más resquebrajada. Mientras, se apoyaba con los pies en las rendijas entre las grandes rocas. El ascenso era difícil, y le costaría dos de sus mejores dagas, pues necesitaba unos aceros de calidad si no quería que se doblaran o rompieran bajo su peso. Pero, con lo que iba a ganar, tendría para comprar un buen puñado de dagas.
Tras un rato, finalmente llegó a la cima y se subió a una almena para saltar al pasillo en la cima de la muralla. Para su fortuna, no parecía haber nadie por esa zona. Se detuvo unos momentos para recobrar el aliento, y prosiguió su marcha. Aseguró su garfio a una de las almenas del otro lado de la muralla y se deslizó sigilosamente hasta el suelo. Había conseguido hacerse con un garfio y una cuerda grises, con un tono muy similar al de las rocas de la muralla. A no ser que tropezaran con el garfio no darían con él, y podría volver a utilizarlo para escalar la muralla una vez hubiera terminado.
Se dio la vuelta y contempló el patio, apenas iluminado por unas pocas antorchas colgadas de las paredes de los edificios que circundaban la torre central. Dado el escaso número de éstas, sería sencillo moverse entre las sombras y pasar desapercibido. Atisbó a los guardias apostados en las enormes puertas de madera que permitían el acceso al patio desde el exterior, así como la pareja que guardaba la entrada a la torre. Tendría que volver a trepar, pero al menos esta vez sería más fácil.
Llegó hasta la parte trasera de la herrería, adosada al torreón principal. Se subió ágilmente a una enorme caja, y desde ahí trepó hasta el tejado. La primera ventana del tejado quedaba a tan sólo un par de metros de distancia. En ese momento agradeció el haber decidido llevar dos garfios esa noche por si perdía uno. Apuntó y lanzó, y la punta metálica se introdujo por el estrecho ventanuco. Tiró firmemente para asegurar la sujeción y subió lentamente por la cuerda.
Una vez arriba se encontró en un estrecho pasillo. Mientras examinaba el entorno, una puerta se abrió a su espalda, y Galvan se giró para descubrir la figura de un Alto Guardia escrutando la oscuridad.
- ¿Quién anda ahí? – Preguntó el corpulento guardia - ¡Identifícate!
- Shhh ¿No ves que vas a despertar a la gente? Se enfadarán mucho si lo haces, no me gustaría estar en tu pellejo si carga contra tí una de esas vacas llenas de joyas.
La cara congestionada del guardia mostraba una expresión llena de ira. Desenvainó una espada corta, adecuada para la lucha en un espacio reducido, pero se quedó en su sitio, expectante, a esperar la reacción del intruso. Dio un respingo cuando el asesino lanzó una carcajada. Acto seguido, vio un reflejo plateado en la mano del invasor, y ya no vio nada más.
Galvan se acercó al cadáver del guardia tendido en el suelo y recogió su daga, hundida entre los dos ojos del hombre. “Menuda mierda”, pensó. “¿Ahora dónde meto esto?”. Abrió una de las puertas del pasillo y descubrió un pequeño aseo provisto con un canal directo a las cloacas. “Joder, demasiado estrecho. Bueno, mejor aquí que en el pasillo. Además, dentro de poco tendrán cosas más importantes de las que preocuparse”.
Por lo que sabía, los aposentos de Iaskel se encontraban casi en la cima de la torre, debajo de la pajarera. Afortunadamente, una de las puertas del estrecho pasillo en el que se encontraba daba a una estrecha escalera de caracol, probablemente usada por el servicio. Todo lo que no fuera a ser transitado por los residentes del lugar era lo más compacto posible, para así poder extender al máximo sus habitaciones. “Hasta para eso son rancios” pensó el asesino a medida que ascendía sigilosamente por la angosta escalera.
La escalera terminó antes de lo que esperaba, dando a un pasillo, también estrecho, desde el que se vislumbraba una puerta al otro extremo. Cuando llegó, la atravesó y se vio sumido en la más profunda oscuridad, con apenas un par de rendijas de luz de las puertas que daban al nuevo pasillo en el que acababa de entrar. Avanzó a través del pasillo, pero no encontró rastro de la puerta que daba a la habitación de Iaskel. Debido a la oscuridad, tardó un rato en encontrar otra puerta perteneciente a los pasillos del servicio, donde era mucho más fácil pasar inadvertido.
De pequeño, Galvan había trabajado como criado en la fortaleza. Su padre había sido el jefe de cocina y le había conseguido el puesto privilegiado de criado del Regidor. Por ese entonces Iaskel no era más que un avispado joven de la corte, y el puesto que ahora ocupaba lo ostentaba un bondadoso anciano. Demasiado ingenuo para ser Regidor, se dejaba engatusar por las promesas y ofrendas de los jóvenes que aspiraban a su puesto. Una noche, el padre de Galvan apareció muerto, víctima de una brutal paliza. Galvan tuvo la oportunidad de ver la cara del único hombre que podía haber acabado con la vida de su padre. Más tarde, sería su primera víctima. Cuando su padre fue asesinado, Galvan decidió escapar del castillo, y encontró refugio en el Barrio Negro, en el hogar de un anciano que le enseñó el arte de la muerte.
Suspiró, intentado recordar que ruta debía seguir para llegar al piso superior. Se habían remodelado ciertas partes del castillo al ascender Iaskel al puesto de Regidor, y parecía encontrarse en una de ellas. Tendría que abrirse paso explorando las rutas de los nuevos pasillos del servicio. Tras entrar en un nuevo pasillo, encontró otra escalera ascendente que no dudó en tomar.
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Por cierto, sobre el tema de que alguna lyrics (como la V) aparecen como si fuera un gigantesco link cuando pasas el ratón por encima, creo que he descubierto por qué es. Resulta que si pongo lo de "Edición de HTML" me sale ahí una parrafada bastante enorme que por supuesto no tengo ni pajolera idea de lo que significa.
Por cierto, y animo a todos a intentar leerse el relato, que está muy bien hombre, así podéis opinar y participar con críticas constructivas xD
Salu2
3 comentarios:
Cajas enormes FTW! Me encantan las referencias subliminales a temas que todos conocemos, aunque no lo hayas hecho queriendo. Qué pena que sólo quede un capítulo; de verdad que me está gustando.
xD la verdad no he sido consciente del fenómeno "crates and barrels". Supongo que tras pasar por muchos juegos, es normal que asimile la existencia de cajas de todos los tamaños como algo normal y eso acabe saliendo de manera inconsciente por algún sitio. Pero vamos, quien dice caja, dice armarito adosado para guardar herramientas, o dice cadáver de elefante xD
Hombre, a mí también me da pena que se acabe la cosa, seguramente continuaré el relato de alguna manera, pero creo que es obvio que el tema de Iaskel no puede alagarse más a no ser que haga que Galvan tenga que huir repentinamente del castillo por algún motivo estúpido (cosa que no voy a hacer porque si no os habéis dado cuenta todavía Galvan es el amo del mundo y no huye de nada xD). Como ya dije en Lyrics V, algo nuevo me inventaré...
PD: Si queréis puedo meter a partir de ahora relleno para que lo de Iaskel dure más, al más puro estilo Naruto xD, en plan, 20 capis de relleno, y luego el VI y se acaba xD
No por favor. El relleno dejalo para los japos que no se quejan.
Me estoy dando cuenta de que el cap VI va a ser "poco" largo, porque aún te falta por describir la batalla, la habitacion en la que esté... etc..
Casi mejor ¿no? Mas Assassin para el cuerpo ;D
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