miércoles, 24 de octubre de 2007

La música que me llena

Aún recuerdo uno de los primeros CDs de música que grabé para mi (entonces) flamante discman. Este primer CD contenía, en parte, canciones de anuncios o de vídeos chorras que por ese entonces rulaban en discos o dispositivos similares al no existir (o ser mayormente inviable) la banda ancha (no hablemos ya de youtube y esas cosas). También recuerdo que tenía canciones de algún grupo, pero mi memoria no alcanca a discernir cual, ni siquiera en qué tipo de género estaba. Es más, la única cancion que tengo la seguridad de que estaba en ese disco es Hamsterdance, que provenía de una animación flash donde salía un hamster hecho con paint bailando, o algo así.

Más tarde, si la memoria no me falla (puede que me repita, pero soy malo con esto), Shakira ocupó la gran mayoría de mi panorama musical. Al principio sólo en español, luego también en inglés, pero Shakira pura y dura al fin y al cabo. También tuve un CD con bacalao, pero eso no recuerdo si fue antes o después de la etapa Shakira (yo juraría que antes).


Ahora, tengo una laguna en la memoria y no estoy muy seguro de qué es lo que escuchaba, pero apuesto por unas pocas canciones de series, así como música variada con algo más de guitarra y batería que la anterior. Lo que caracterizaba a estas canciones (así como a las anteriores) es que, pasados a lo sumo dos meses, me rallaban hasta el infinito y eran desterradas de mis CDs,playlists,etc.

El siguiente paso fue, de nuevo, en una dirección que aumentaba la carga de batería y guitarra de las canciones. Fue la época de Sum41, mi primer, llamémoslo así, grupo favorito. Prácticamente era solo Sum, nada más que Sum, escuchando una y otra vez las mismas canciones de Sum. Extrañamente, estas canciones no conseguían rallarme, y algunas de ellas han conseguido perdurar hasta bien entrado el 2007.

Más adelante, y sin embargo en la misma etapa (digamos que convivieron en cierta medida), en pleno apogeo de mi frikismo por las series de anime y manga y por la cultural japonesa en general, fue el turno de Ellegarden. Un grupo del mismo género que Sum41 (punk rock, o algo así) pero que alternaba sus canciones en inglés con unas pocas canciones en japonés. Algunos de sus temas siguen formando parte de mis playlists. Y he de añadir, antes de que se me olvide, y referente también al frikismo japonés, a la infinidad de canciones de series, o de artistas que habían hecho canciones para alguna serie.

A principios de 2007, el metal entró en mi vida. Por primera vez, estaba escuchando un tipo de música que, en cierta manera, no es generalmente aceptado o bien visto. Es más, de vez en cuando no puedo evitar sentir un absurdo sentimiento de culpa cuando me desplazo en transporte público disfrutando de mi música. Sin embargo, y siguiendo la senda natural, esta música me ofrecía melodías más elaboradas y una carga notablemente mayor de guitarra y batería. El metal vino de la mano de Blind Guardian y, un poco más tarde, de Rhapsody y Luca Turilli. Por primera vez, me estaba acercando a un género en lugar de a un grupo en concreto, como había hecho antes.

Desde que escucho metal, he podido apreciar que la música forma una parte más importante de mi vida, que tengo ganas de cantar. Es la primera vez que escucho canciones tan profundas y complejas, en el sentido de que, después de meses de escuchar una misma canción, puedas descubrir un nuevo matiz si prestas las suficiente atención. También es la primera vez que una canción, después de meses y meses de escucharla, consiga seguir estremeciéndome, que siga pensando en los tipos de mutaciones que tienen que tener los guitarristas en las manos para poder tocar unas melodías tan rápidas y enrevesadas; eso, sin olvidarnos de la inspiración divina que les otorga a los compositores la capacidad de crear cosas frescas después de estar 20 años en la profesión.

He llegado a poder diferenciar entre los distintos tipos de metal (algo que, si no lo escuchas, yo creo que no puedes hacer), y ser consciente de que no todo es jevi y de que, dentro del mismo subgénero, existen muchísimas pequeñas variaciones que hacen único a cada grupo. Y meditando sobre los distintos tipos de metal, vino a mi cabeza el interrogante de cómo era posible que una música que a mi me gustara tanto no podía gustarle a los demás.

Hablando con Crespo sobre el tema, me comentó que a la gente no le gustaba el metal principalmente por el sonido metálico de la guitarra y por los solos. Sobre los solos, no tengo nada que decir, lo acepto, es algo exclusivo de este enorme género. Sin embargo, debo discrepar acerca del tema del sonido metálico. Tras mantener con él esa charla, escuché más atentamente otras canciones de géneros más suaves, y tras comprobar que los sonidos emitidos por las guitarras (aunque mucho menos complejos y profundos) se asemejaban bastante, deseché este argumento. Mi tesis es que, lo que más echa para atrás es la batería. Sí, la batería, porque en una canción de metal puedes llegar a escuchar durante prácticamente la duración íntegra de la canción un mal llamado aporreo constante de la batería. Este tipo de batería puede resultar a priori poco agradable, probablemente debido a que no es algo común.

Aprovechando el tema de la gente que no escucha metal y su opinión hacia él, repito por enésima vez que no todo el metal es death metal o black metal. Me explico, estos dos géneros (y supongo que alguno más cuyo nombre desconozco) destacan por el, digamos, tono de voz de los cantantes. Sí, me estoy refiriendo a esas canciones donde los cantantes gritan y berrean al micrófono. Y, sin embargo, y supongo que para sorpresa de muchos, estos cantantes son de los que mejor cantan de todo el panorama musical. ¿Por qué? Porque son capaces de pegar esos berridos y no joderse completamente la voz.

En resumen, me considero tremendamente afortunado de haber encontrado, por fin, una música que me llene. Y espero con todas mis fuerzas que eso siga así durante muchos años más, y que vosotros sintáis o podáis llegar a sentir lo que siento yo cuando escucho mis temas favoritos. Esta entrada no tiene en absoluto el objetivo de reivindicar el metal ni de decir que es mejor género que los demás. Simplemente considero que es una música más elaborada, con melodías mucho más complejas donde forman parte un mayor número de instrumentos (hay canciones en las que participa toda una orquesta). Vamos, que he escrito esto porque me apetecía escribir sobre la música que me gusta, sobre mi música. Ah, que no se me olvide, (y repito también por enésima vez), el hecho de que el metal en general sea mi género favorito no significa que no me gusten en resto de los géneros. ¿O acaso el que tu plato favorito sean macarrones implica que no tragas el resto de la comida?

Estoy 80% seguro de que me dejo algo, pero no consigo averiguar qué es, así que esto se queda así.

He dicho

Salu2

PD: Ojalá los días tuvieran 28 horas...

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